Yo tenía 10 años en lo que se señala como uno de los momentos “más crudos del terrorismo” en el Perú. Soy de Lima y recuerdo las velas y esta fantasía insaciable por ponerlas por toda la casa, con una estrategia que me permitiera tener luz parejita por todas partes. Tarea imposible, como ya lo deben saber por experiencia propia.

Luego a jugar! Mi hermana y yo nos metíamos a la cama de mi mamá y a media luz jugábamos las tres “tutifruti”. Unas bombas al fondo y se iniciaba nuestro momento más íntimo del día. De pronto mi papá llegaba del trabajo, cansadísimo me doy cuenta ahora.

Un rato después nos mandaban a dormir y yo me arrullaba oyéndolos hablar en la cama, muy bajo a la luz de las velas. Y qué recuerdas tú?


30 Responses to “Hagamos memoria… qué recuerdas tú?”


  1. 1 DFH
    mayo 19, 2010 en 11:28 pm

    Recuerdo cuando tenía 10 años y casi todas las tardes de invierno, mis amigos de barrio y yo volábamos cometa en un canchón muy cerca de la villa militar en Pueblo Libre. Siempre estaban unos soldados muy cerca a nosotros, en el puesto de vigilancia de la entrada a la villa. Recuerdo a los soldados siempre riéndose observando nuestras cometas. Con el tiempo, los soldados, no muy mayores a nosotros, se hicieron nuestros amigos.

    Recuerdo una noche, ya durmiendo, haber escuchado el estallido de una bomba. Fue el estallido más fuerte que había escuchado en toda mi vida. Y luego, recuerdo vidrios por toda la casa y un zumbido permanente en los oídos, gritos y alarmas de carros en mi calle. Todo un caos. Fue un coche bomba en la entrada de la villa militar de Pueblo Libre, a una cuadra de mi casa. Justo en el lugar donde solía volar cometa.

    Al día siguiente mis amigos y yo nos enteramos que uno de los soldados que cuidaba la tranquera de la villa había muerto en la explosión. Fue un soldado que siempre que estaba de guardia me pedía prestada la cometa, y como no podía dejar su puesto, le decía a su compañero que mire si venía alguien de sus superiores y corría muy rápido hasta donde yo estaba y por unos minutos volaba mi cometa y me decía que en su tierra tenia cometas más grandes. Luego corría desesperado a su puesto de vigilancia y se quedaba mirando las cometas riéndose y comiendo chancay. Esa imagen se ha quedado en mi memoria por mucho tiempo.

    Nunca supe el nombre del soldado, ni de donde venía. Pero ese día, con 10 años de edad me di cuenta lo que significaba el terrorismo. Me dí cuenta que el pobre soldado, que hace unos días miraba mi cometa estaba muerto y que tanto a mi como a mis padres también nos podía pasar lo mismo en cualquier momento. Recuerdo haber llorado camino a mi casa y recuerdo también que nunca más volvimos a volar cometa en ese lugar.

    • 2 Coral del Carmen Aguilar Alayza
      enero 28, 2012 en 3:27 pm

      Hola DFH …
      El soldado se llamaba Victor Aza Aranibar…
      En esa explosión no sólo murio el, tambien murio mi tio, Militar en ejercicio de nuestro ejército … Yo tambien pasaba muy lindos momentos en ese lugar, la villa militar de Pueblo Libre fue mi casa por 11 años y aun conservo muy buenos recuerdos de alli, aunque otros no tan buenos … como el del coche bomba …

      • 3 salcedosandra
        agosto 28, 2013 en 10:12 pm

        Hoy se cumplen 10 años de la entrega del informe final dela CVR. Volví recién al blog y vi tu comentario.
        Gracias por compartirlo con nosotros. un abrazo.
        Sandra

  2. enero 30, 2010 en 4:26 pm

    es una cosa dificil xd

  3. enero 30, 2010 en 4:25 pm

    no tengo ni una ideaa jum jum aio fuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu

  4. 6 luis
    diciembre 23, 2009 en 11:01 pm

    Recuerdo que evitaba pasar por frente a los bancos, a las dependencias públicas, a las embajadas, habia que evitar las bombas. Si habia una explosión habia que salir corriendo, tomar una combi o un taxoi que te aleje del lugar por que solo por ser joven y universitario te podrian meter preso y hasta desaparece.

    Recuerdo que trataba de evitar los jeeps con militares que nos apuntaban con ametralladoras, que cruzaba la pista cuando habia mas de un policia, recuerdo mucho la inseguridad que me provocaban las fuerzas de orden y el dolor que me provocaba la irracinalidad de tanta violencia, la rabia que me provocaba escuchar lo cinicos discursos oficiales.

    Recuerdo tambien a fujimori acusando a las lideresas populares de villa el salvador entre ellas la entrañable Marielena Moyano, cuando villa se movilizaba y luchaba por sus derechos, cuando se enfrentaba a la inequidad y la injusticia, pero tambien se enfrentaba a sendero y a la violencia, y recuerdo aun con rabia oir a fujoimori llamarla heroina de pueblo cuando sendero al asesino sin piedad, convirtio por arte de magia a una “mujer que le hacia el juego a la subverción” en una heroina popular con el descaro y cinismno que lo caracteriza. Como si a Marielena Moyano y otr@s tant@s peruan@s heroic@s necesitaran de la bendición de los corruptos y criminales para serlo.

    Recordar para entender, recordar para corregir, recordar para que no se vuelva repetir.

  5. 7 gloria
    septiembre 7, 2009 en 9:48 pm

    en mi vida solo tengo el recuerdo de las atrocidades que me explicaron mis padres y abuela cometidas por el dictador franco incluso con mi abuelo al que no tuve la suerte de conocer y el exilio que padecio mi tio por culpa de la dictadura.pero soy capaz de comprender su dolor y solidarizarme con todas aquellas personas que injustamente tienen que sufrir en sus carnes los crimenes cometidos por esas fieras que no personas humanas que existen en nuestro mundo. y permitanme decir nuestro por que quisiera fundirme en su dolor si con ello consiguiera levantarles un poquito el espiritu y las ganas de luchar, no odiar pero tampoco olvidar para construir el mundo que se merecen,tengan mi mas sincera solidaridad y no les quepa duda que en mi vida cotidiana defendere su causa.

  6. 8 Ana Maria L-R
    mayo 7, 2009 en 3:34 am

    Yo recuerdo, una noche en casa con mis hermanas, viendo tele. Mi papa estaba de viaje, arreglando asuntos familiares relacionados a su mama, viejita hermoza y testaruda que no quiso dejar su hacienda en las alturas de Huanta sino hasta el final de sus dias. Tocaron la puerta, eran dos de mis primos, llevaron a mi hermana mayor arriba para hablar con ella. Bajaron los tres y nos contaron que mi papa habia sido asesinado por los terroristas, en la hacienda. El mundo se nos vino abajo con un disparo, a mi mama y a nosotras.
    Me acuerdo de las risas, las largas charlas, los consejos recibidos, la proteccion. Me acuerdo de los momentos que no vivimos juntos: cuando me gradue en la universidad, cuando mis hermanas y yo nos casamos y el no estuvo en el altar para entregarnos ni bailar con nosotras en la recepcion, de las Navidades que perdimos, de la alegria de recibir y jugar con los nietos a los que nunca pudo ver. Me acuerdo de todo los momentos que no vivimos y que nos fueron robados por la insania terrorista.
    Vivi las velas, los apagones, las bombas en las embajadas que se oian tan cerca y que llegaban a abrir las ventanas por la onda expansiva. Me acuerdo de la cinta adhesiva en los vidrios de las ventanas, de Tarata cuando exploto a dos cuadras de donde yo estaba, del toque de queda, de las noticias, del 12 de Setiembre cuando al fin pusieron a Guzman el traje que siempre merecio, y nosotros lloramos de alegria.
    Pero despues de la perdida de alguien a quien tanto amas, eso no cuenta mas. Solo te queda un eterno “por que?” que ha durado ya veinticinco años y hasta ahora no es respondido.

    No, no debemos olvidar, no podemos olvidar.

  7. 9 Daniela S.
    marzo 30, 2009 en 3:37 am

    Yo recuerdo que mi niñez transcurrió en Lima, entre luces de vela, baños con balde, toques de queda, paros armados, coches bomba, torres caídas cuya locación intentabámos imaginar hasta que el radio a pilas nos la decía, paquetazos, hiperinflación, colas eternas para conseguir 5 tarros de leche Gloria, estatización, sin exportaciones, sin idas al cine ni al circo…Eso fue ser niña para mí. ¿Que si fui feliz? Sí, lo fui, pero sólo porque no entendía. Creo que empecé a entender cuando los terroristas secuestraron a mi papá. Y la verdad es que eso prefiero no recordarlo.

  8. 11 Feli
    marzo 26, 2009 en 3:16 am

    He leído testimonios muy dolorosos y los entiendo y los siento como propios porque yo también viví al 100%, me comí crudito todo, viendo a mis hijos crecer en ese ambiente, llorando cuando escuchaban el bombardeo al Frontón, conscientes de que en ese momento morían seres humanos, asustados porque los bombazos cerca de la embajada de EEUU y Canal Cinco eran pan de cada día y sólo vivíamos a una cuadra, aterrorizados cuando le cayeron los vidrios encima de sus camitas cuando reventaron el coche bomba en la comisaría de Carmen de la Legua, porque para entonces nosa habíamos mudado a esa zona, mirando cómo hasta los nidos y los pajaritos y las hojas de los árboles yacían en el suelo, muertos.
    ¿Qué creen los que pretenden olvidar? ¿Nos van a reporgramar la memoria?
    No y no, no acepto el olvido. Mis hijos mayores y yo necesitamos un Museo de la Memoria para que la hija menor que no vio nada de eso nos entienda, comprenda la magnitud de las vivencias que marcaron a su familia antes que ella viniera a este mundo. Para que mis nietos que ya nacieron comprendan a su madre. Para que miren al Perú de otra manera, más allá de este aparente desarrollo que ha traido el crecimiento económico y la tecnología.
    ¿Cómo le voy a probar todo eso que vivimos? ¿Cómo van a entender la forma en que se tejieron nuestros sentimientos, nuestra forma de ver el mundo?
    Un abrazo solidario a todos y especialmente de consuelo para los que sufrieron pérdidas de sus seres más cercanos y queridos. No será suficiente, lo se, pero el brazo de otro alivia algo el camino.

  9. 12 L.
    marzo 20, 2009 en 3:23 pm

    Yo tambien recuerdo. Recuerdo los apagones, las velas blancas, los fósforos y las bombas. Teníamos que hacer las tareas super temprano porque, seguro, despues habría otra bomba y otro apagón y con las velas no se veía bien. Recuerdo el sonido de las ventanas al temblar y a mi mamá agarrando la radio a pilas, que ya estaba sintonizada en RPP. Recuerdo la voz del narrador, reportando dónde había sido la bomba y cuántas personas habían muerto. En esos recuerdos las bombas eran todos los días y, casi siempre, en el morro solar. Y sí, es cierto: como escriben muchos, era normal.
    Recuerdo un día, una bomba, que fue diferente. Esta vez no sólo temblaron los vidrios de la casa, sino que casi revientan, como en un terremoto. Esa vez fue Tarata. Recuerdo la noticia, la gente llorando.

  10. 13 Karina
    marzo 18, 2009 en 1:53 am

    Mis recuerdos son muchos, y quiero tenerlos siempre presentes y pasarlos a mi generación siguiente, soy de Lima, y recuerdo los apagones, recuerdo estudiar con velas, recuerdo los cuchicheos de los mayores, recuerdo los chismes de que tal o cual vecino era terrorista, recuerdo la historia de familiares de la sierra acerca de los sinchis, o de los chicos que eran secuestrados por los terroristas a quienes les lavaban la cabeza, recuerdo los libros que se ocultaban o quemaban por ser “rojos”, recuerdo las noches de miedo, rezando para que no vengan los terroristas y el pavor de que vengan los militares a llevarte a la fuerza acusandote de terruco.
    Recuerdo no entender xq los cambios tienen que incluir guerras, recuerdo y no quiero olvidar.

  11. 14 Fernando Velarde
    marzo 16, 2009 en 6:46 pm

    Yo recuerdo el sentimiento de angustia y cierta paranoia que en cualquier momento algo podria pasar, que siendo menor de 12 años, veia como mi papa se quedeba de “inamobilidad” por algun disturbio en el centro de lima, alguna amenaza terrorista o las guerras con el Ecuador. En el momento no comprendia lo grave de la situacion y lo cerca que sucedian las cosas, ahora miro hacia atras y veo amigos que perdieron a sus padres en las selvas del norte.

    Tal vez sea que mi padre estaba en las fuerzas armadas en ese momento, pero simpre escuchaba las atrocidades de la realidad, lo cual se volvio tan cotidiano como el desayuno y resto importancia a los acontecimientos.

    Hoy en dia converso con algunos conocidos ya mayores que yo y me cuentan sobre sus tiempos en la sierra peleando contra los terroristas, y cuando converso con menores, muchos no tienen idea de lo que ha sucedido, lo cual es injusto porque un pais, asi como una persona, deberia aprender de sus errores y para esto, tiene que saber que los ha cometido.

  12. 15 Alejandro Garcia Dulcic
    marzo 14, 2009 en 12:17 pm

    Efectivamente, recordar es volver a vivir, pero quien se acuerda de todos aquellos jóvenes soldados y policías que murieron o quedaron minúsvalidos, que el gran responsable de todo esto fue el estado, el gobierno de Belaúnde, García y Fujimori, así como la cantidad de años que tenemos como república, la sociedad civil que en ves de asumir su responsabilidad, se lavaron las manos y les dieron a las FF.AA y FF.PP el poder militar y político en las zonas de emergencia; sin ningún tipo de preparación y seguimiento a las políticas de estado; y que hay de todos aquellos que ahora se razgan las vestiduras reclamando castigo para los miembros de la FF.AA y Polícia Nacional; cuando se los necesitaba donde estaban, escondidos en su casa ó esudiando un Post-Grado en universidades de Europa ó América; es muy fácil pedir ó hablar, cuándo ellos nunca fueron protagonistas ó nunca estuvieron caundo se los necesitaba, ya que sólo a la guerra iban jóvenes sin educación y preparación, de la ahora llamada gente excluida.
    Estoy de acuerdo que si hubo excesos, que los culpables sean condenados, pero no acepto que actuemos con revanchismo.
    Por último todos aquellos que dicen pertenecer a la sociedad civil y a los organismos de Derechos Humanos, que sólo hacen llenarse los bolsillos con la desgracia ajena, vivir en grandes casas y manejar camionetas 4×4, y tener grandes lujos y participar en cuanto evento allá en embajadas u organizaciones internacionales; mantenerse en los mismos puestos por años, apelando que son grandes luchadores sociales, como Huamán, Auris, Soberón, Macher y otros y no hablemos de otros que aprovechando de medios de comunicacion masivos, hacen de seudo periodistas, condicionando a la gente con sus comentarios y sugerencias; y cuando no se está de acuerdo con ellos, se corta la llamada rápidamente y allí su comentario no importa, ó no se le da las gracias del caso por su intervención.

    Mientras no mejoremos la educacion, la salud, la participación sea más justa é equitativa, iguales derechos para todos; mientras que los gobernantes sigan robando y los partidos políticos y sus amigotes utilicen al “PERÚ” como botín, seguiremos igual, lo más ricos serán más ricos y los más pobres más pobres.

    Por último, justicia sí, revanchismo no, actuemos con la razón y no con bajas pasiones.

    Alejandro García D.

  13. 16 malisa
    marzo 13, 2009 en 2:15 am

    el primer recuerdo que tengo es de niña gritando APAGON con mis primos, en la casa de mi abuela, las velas, en esa epoca tendria 6 años y no entendia que pasaba, para mi era algo divertido que las luces se apaguen
    luego me fui de viaje y mis siguientes recuerdos son cuando regrese ya mas grande, el agua marron saliendo de los caños, el tener que comprar algo antes de que cueste el triple, una noche de toque de queda en que nos retrasamos, mi papa manejando lentisimo con un pañuelo blanco fuera de la ventana, mi mama aterrada cuando los militares nos pararon, nos apuntaron con metralletas, mi papa saliendo con el clasico pañuelo blanco a contarles lo que habia pasado, luego las bombas, las bombas a culquier hora, los cines vacios, no recuerdo haber ido al cine por un monton de tiempo, fue la epoca de las fiestas a las que llegabas con tu sleeping y dormias tirado en el piso con toda tu clase en las salas de las casas, luego al dia siguiente otra bomba y la clasica pregunta, habra muerto alguien conocido? las llamadas a tus papas para saber si estaban bien, esas llamadas que cada dia se volvian mas rutinarias xq cada dia te parecia mas normal todo lo que estaba pasando, te ibas acostumbrando a caminar con miedo, a no estar mucho tiempo en lugares cerrados, a no ir al cine, a no viajar fuera de lima, a ver carros estacionados como sospechosos y alejarte de ellos por inercia, a no moverte mucho por lima, a escuchar las bombas y ya no sorprenderte y hasta a veces ni asustarte, luego vino el canal 2, tarata, las fachadas de los edificios negras, las lunas rotas, los coches bomba, las historias infinitas de las personas que habian tenido que ver con el terrorismo, el encierro de una familia de amigos mios por equivocacion por sospechosos, todo el miedo y la incertidumbre de ese momento, la toma de la embajada, una companera de clase hija de un militar contandonos en detalle los ensayos de la operacion chavin de huantar mientras nosotros la mirabamos sin entender, el llanto de mi profesora de ingles el dia del rescate, nunca supe que paso, la huida en masa de los peruanos al extranjero, la sensacion de sin salida por donde vayas, esa sensacion de desproteccion y de desconfianza en todo momento…
    lo peor para mi de esa epoca, de lo que yo vivi desde lima en esa epoca, es el hecho de haberme acostumbrado a todo eso, que el hecho de que haya pasado tanto tiempo y tantas veces lo mismo que ya ni me daba cuenta, ya no lo sentia, formaba parte de mi vida, ya no me daba cuenta que tenia miedo, que vivia insegura, que cada dia morian 1, 10, 1000 personas, daba igual, siempre era lo mismo, me volvi inmune

    y esa fue la parte privilegiada de la historia

    xq obviamente no es nada comparado a todo lo que paso realmente y no se nos conto, y se nos engaño y se nos dejo de decir y dejamos de escuchar, xq muchas veces ya no queriamos escuchar,no se si esta bien o mal, simplemente fue un mecanismo de defensa

    fue una epoca de abusos de todo tipo y por ambos lados, terroristas, militares, eran igual de sanguinarios, sobretodo y como siempre con la gente con menos poder y menos posibilidades de defenderse y hasta ahora muchos prefieren ignorar o hasta olvidar, y me incluyo en la ignorancia en muchos casos, pero creo que eso se puede y DEBE cambiar

  14. 17 Gigi Castillo Villacres
    marzo 12, 2009 en 11:48 pm

    Me parece excelente recordar, sobre todo, este lado horrible de nuestra historia, porque jamás debemos olvidar lo que vivimos, porque no debemos permitir que vuelva a pasar. Aún recuerdo, que cada apagón venia acompañado de una explosión, a veces cercana, a veces lejana y la deseperación de no saber de los tuyos, de si llegaran o no a casa sanos y salvos; que feo es vivir con miedo, con pánico a salir, a no saber si llegarías o no a tu destino, era mas feo no entender porque en aquella época se hablaba en secretos, recuerdo alguna vez que fui testigo de una manifestaciòn, era asi como lo llamaban, fue cerca de la facultad de derecho de UNMSM, y no entendia porque mi hermana me sacaba desesperadamente cuando la gente empezaba a aplaudir y derrepente habia un monton de gente congregada y muchas como nosotras huyendo del tumulto, hasta que llegamos a un baño y habia un monton de gente ahi escondida y empezamos a escuchar las explosiones y mi hermana me abrazaba duro y yo a ella y le preguntaba porque estan llorando, tenian amigos que se habian quedado afuera y dificil saber si los verian otra vez o no, ahi ya no era tan pequeña tenia 12 años y me daba cuenta del peligro en que estabamos todos y empezaba a preguntar mas y les pedia que me expliquen porque, tambien era mi asombro ver en la facultad de medicina en la semana de San Fernando, los que ahora son grandes medicos y grandes profesionales como mostraban su repudio y rechazo ante los militares que habian tomado la facultad y en la única semana de “libertad” ellos expresaban todo lo que podian a traves de sus arengas y claro era gracioso escucharlas porque a los 10 años tu aún no tomas consciencia, pero cuando ya vas creciendo y vas viendo como se va desarrollando tu entorno y que no vives en la burbuja en la que tus padres te protegen y que no eres inmune ante tanto peligro y que lo que tu vives no es nada comparado con lo que vivio la gente del interior del pais y peor aún! no poder diferenciar quien es el bueno o quien es el malo, porque te das cuenta que ninguno de los dos esta obrando correctamente te sientes total y absolutamente desconcertado y es entonces cuando viene la indeferencia que es lo que hace fuerte al que esta equivocado, por eso no debemos ser indiferentes ante cada echo que ocurrio en nuestro pais, no debemos olvidar nada, ni lo bueno ni lo malo porque eso es lo que nos valora y nos hace ser quienes somos hoy.

    • 18 Fernando
      julio 13, 2010 en 1:01 am

      Que bonito escribes, si en ese entonces eras otra persona, pero conforme paso el tiempo si tienes conciencias debes de recordar el daño que hiciste tu a mucha gente hasta tus vecinos te repudiaban no serias una terrorista pero eras peor que ellos con las actitudes que teniamos los que alguna ves te conocimos

  15. marzo 12, 2009 en 7:09 pm

    Me parece muy bien porque no podemos vivir en la inconciencia. El terrorismo en el Perú es una época lamentable de nuestra historia que afectó nuestras vidas permanentemente. Por lo menos en mi caso, fue la causa principal de la separación de mis padres. Hasta el día de hoy , que vivo en París, tengo ciertas paranoias que causan asombro entre los europeos, que no pueden creer el grado de violencia en el que crecimos los peruanos de mi generación.

  16. 20 Miryam Caycho
    marzo 12, 2009 en 5:19 pm

    Recuerdo mediados de los ochentas donde no podíamos ir a ningún lado solas, por que era peligroso, recuerdo mirar las calles de lima solo por las ventanas del auto y sentirlas tan lejanas, recuerdo la primera vez que vi un noticiero y llorar por la muerte de extraños recuerdo ver la matanza de tanta gente del frontón y llorar tanto por periodistas como por criminales,o tal vez era tan pequeña q solo veía la muerte de seres humanos, pasaron los años y como no recordar los innumerables apagones y con el sonido de fondo de las explosiones como para hacer mas lúgubre las oscuridad y alejarme de la ventanas y abrazar a mi gato diciéndole que no tenga miedo todo ya iba a pasar, obviamente yo templaba tanto como el, recuerdo ver gente herida y la desesperación de otros ante el atentado de frecuencia latina, sin dejar de llorar, recuerdo la desesperación de mi padre, por ser el mismo quien nos lleve y recoja del colegio para cerciorarse de que estemos a salvo, recuerdo ver partir a casi todos mis amigos por que no había como protegerlos, muchos por intentos de secuestro, siguieron pasando los años y a medida que pasaban los días los precios se disparaban cada día mas, recuerdo sorprenderme de mi misma ante la incapacidad de llorar o inmutarme ante titulares e imágenes de muertos, me asuste, pensé q ya no tenia corazón, fue el día q decidí no ver mas noticieros ni leer mas periódicos en forma diaria y torturarme solo una vez a la semana, recuerdo ver llegar a mis padres apurados para recogerme de clases y minutos después sentir el sonido de una terrible explosión y todo miraflores oscuro, gente llorando por las calles y me madre con los ojos llenos de lagrimas diciéndome felizmente estamos juntos y tu hna esta en casa, así como estos recuerdo hay muchos mas, de todos aquellos que vivimos esos tiempos, pero recuerden, nuestro cerebro es increíble y siempre va a tender a protegernos, tenemos memoria selectiva, olvidamos lo q nos hace daño y al parecer el PERUANO sabe muy bien esto, entonces ayudemos a q todos podamos recordar todo lo q vivimos y no estamos dispuestos a volver a vivir, al menos yo no estoy dispuesta a llorar por nuevas masacres, ni quiero volver a ver a mi país a través de un vidrio, ni quiero tener ganas de tirarle una patada al gobierno por ser tan inepto, y voltearme y decir que no me meto en política por q es de corruptos, creo q es hora no solo de recordar, si no también de mostrar cuanto amamos a nuestro país, el lugar q nos vio crecer y donde vivimos y si, aquel q cuando estamos lejos tanto valoramos y no permitir q nadie venga a hacer lo q quiere en nuestra casa, es JUSTO y MUY NECESARIO q vivamos en PAZ y TRANQUILIDAD, pero eso no es tarea de 1 ES DE TODOS, así q a poner manos a la obra y llevar el barco a una solo dirección y no permitir q el pasado se repita

  17. 21 Pilar
    marzo 12, 2009 en 4:17 am

    Qué recuerdo? recuerdo el miedo que sentía al transitar por las calles. Recuerdo el cruzar automáticamente la pista si veía un auto estacionado…recuerdo el haberme hundido en mi cama, sintiendo miedo ante el ruido de las detonaciones. El miedo estaba presente cada minuto del día. Sin luz, a veces sin agua…eso ya era “normal”. Y me preguntaba porque, porque la violencia, porque ver niños llorando y familias divididas…porque ya no estoy a salvo en mi hogar? Fue dura esa época y nos marcó a todos…Si creo que debemos recordar, creo que no debemos olvidar, porque no queremos que esto vuelva a suceder.

  18. 22 Zpm
    marzo 10, 2009 en 3:48 pm

    Recuerdo, una noche de niña contar 17 bombas mientras cenaba con mi madre en la casa en chaclacayo, recuerdo la “normalidad” con la que aceptabamos eso, seguiamos cenando y mientras oiamos RPP sabiamos que en Lima otra vez no habia luz, esta normalidad hacia hasta que nos rieramos porque nuestra luz venia de mas arriba sin bombas. Recuerdo que regresamos a Lima porque en las noches pasaban carros a toda velocidad por la puerta de la casa y todos teniamos miedo, recuerdo despertar y ver en paredes antes blancas pintas de hoces y martillos. Recuerdo caminar por san isidro, disfrutando de mi adolescencia fiestera y ver como algunos vidrios aguantaron un coche bomba que hiso el que talvez fue el primer gran crater en las calles. Como seguimos bailando esa noche sin pensar en que sería ni que había pasado, ni mucho menos que vendría. Recuerdo caminar por Miraflores, 8pm aproximadamente con 4 amigos mas y ver un hongo naranja de fuego elevandose al cielo a menos de 100 metros nuestros, todo se nublo, calleron vidrios, gente grito, gritamos, nos tiramos al piso, corrimos, lloramos, y varios luego temimos pisar las calles de nuevo. Recuerdo como alguna compañera de clase en su ignorancia de clase alta limeña comentó luego del atentado en Tarata: “Uy! empezo el terrorismo en el Peru”, como le explicabamos a todas esas familias destruidas y castradas de un futuro, sueños, paz y confianza que ellos aparentemente no eran peruanos, Lima era el Peru. Recuerdo muchas cosas que no se deben olvidar, como ir por primera vez a la muestra de CVR en Chorrillos, me llevó un gran amigo, llorar, quedarme muda, suspirar, dudar, tener nauseas, llorar de nuevo, la rabia, el cigarro fumado en el malecon en silencio con este gran amigo, agradecerle por llevarme, llegar a casa y regalarle mi copia del libro de la CVR, recuerdo haber llevado yo a otro amigo, y que el de salida desapareciera unas horas para luego regresar con un regalo para mi: una copia del mismo libro. NO DEBEMOS OLVIDAR, esto es parte de nuestra historia, es igual de importante como el nacimientos de nuestras culturas, estos 20 años nos hacen el pais que somos en el presente. Lo que se olvida se repite. Eso no se merecen todos los muertos, desaparecidos, y familias destruidas, no seamos tan egoistas ni les sigamos faltando al respeto. Yo SI quiero recordar.

  19. marzo 10, 2009 en 9:57 am

    recuerdo que había un nudo doble en la garganta y un zumbido permanente que venía de lejos de un estallido al otro lado de las montañas.

    recuerdo que nadie quería mirarse a la cara, ni su propia cara ni la cara de otros por miedo a reconocer a alguien.

    recuerdo a los padres muertos de mis amigos.

    recuerdo a mis padres que se fueron a vivir lejos porque acá ya no se podía vivir.

    recuerdo chochesbomba, periodicosbomba, gentebomba, anunciospresidencialesbomba, amigosbomba.

    recuerdo llantos en un idioma que no es el mío, que debería de ser el mío, que no será el mío, que no quiero olvidar.

    recuerdo que no quería que fuera así el futuro y doy gracias que no es así mi presente.

  20. marzo 10, 2009 en 3:43 am

    Parecía que hubiera estado adormilada, retraída, encerrada en una burbuja de cristal. Lejana y ajenamente entendía por testimonios de familia lo que había pasado. No me pregunté el por qué, ni tampoco el cómo, ni a quienes más les había afectado. Escuchaba que él había estado cerca de morir en un ataque a las carreteras, también me enteré que el hijo de ella había desaparecido luego de que lo vinieron a buscar unos hombres “sin rostro”.

    Lenta e inconcientemente continué con el rumbo de mi vida, como cuando el viento sopla fuerte por todos lados mientras va silvando, sin buscar nada, ni añorar a nadie. Así estaba yo, sin entender lo que había pasado. Sin preocuparme si quiera de indagar en las razones, en las causas ni mucho menos conocer más las consecuencias de lo que había pasado. Sólo supuse que así era, que así fue nuestra historia, que si pasó eso fue porque tenía que pasar…

    …Y me despertaron, abrieron vorazmente mis entrañas, tomaron mi corazón palpitante y me abrieron los ojos, y lloré sangre.

    Y lloré sangre y dolor porque era esa madre a la que le habían arrebatado a su hijo y nunca más lo volvió a ver. Lloré sangre porque también era ese niño que vió cómo se llevaron a su papá y ya no lo volvió a ver. Lloré sangre porque no me podía quejar ni gritar ni manifestar mi dolor y mi sufrimiento a nadie porque no me entendían. Lloré sangre porque me sentí discriminada, olvidada, odiada. Si hubiera muerto nadie hubiera echado en falta mi vida. Lloré sangre porque tenía miedo, tenía muchísimo miedo. Lloré sangre porque quería que todo terminara ya, quería encontrar a mi hermana, a mi hermano, a mi padre, a mi madre, a mi hijo, a mi hija… quería encontrarme a mí! Quería justicia!!!

    Han quebrado mi vida: abrieron mis entrañas, tomaron mi corazón y me mostraron lo que había sido vivir en violencia, desesperanza, angustia y dolor en el Perú entre 1980 y el 2000. Me abrieron los ojos y me mostraron la verdad… desnudaron ante mí las ignomiosas carnicerías humanas que habíamos vivido.

    “La verdad traspasa el alma, pero también te hace libre.” Quebraron mi vida, traspasaron mi alma y me hicieron ver una realidad y una historia dolorosísima Y gracias a que abrieron mis ojos me hicieron desear profundamente que esto que vivimos no se vuelva a repetir nunca más y lo diré una y otra vez con mis pensamientos, mi voz y mis acciones: YO NO QUIERO QUE ESTO QUE VIVIMOS SE VUELVA A REPETIR NUNCA MÁS!!!

    CVR, ustedes me mostraron una verdad dolorosa y lamentable. Me desnudaron como país, me mostraron que somos un país fracturado por muchos conflictos económicos, políticos, culturales, sociales y raciales. Me dió vergüenza ver hasta qué punto pudimos haber llegado en nuestra indiferencia.

    De pronto develaron mi responsabilidad como ciudadana, como política, como Presidente de la República, como Congresista de la República, como Ministro de Estado, como General de las Fuerzas Armadas, como Policía, como Miembro del Poder Judicial, como Empresario, como Inversionista, como Catedrático en la Universidad, como Padre de Familia, como Estudiante Universitario, como Obispo de la Iglesia, como Sacerdote, como Pastor Evangélico, como Agnóstico, como Ateo, como Dirigente Sindical, como Dirigente Comunero, como Periodista, como Dueño de Canal de Televisión, como Editor de Periódico… como SER HUMANO.

    Me desnudaron completamente un conflicto armado que dejó una cantidad estremecedora de víctimas: 69 280 personas, pero también me llevaron al fondo de las cosas al decirme que la mayoría de las víctimas eran campesinos pobres, excluídos, marginados; donde el 85% eran de Ayacucho (40%), Junín, Huánuco, Huancavelica, Apurímac, cuatro de los cuales están entre las cinco ciudades más pobres del país… Y me estremecieron al decirme que faltaban 35 000 peruanos sin que nadie se diera cuenta de habían desaparecido.

    Hoy, no me arrepiento de que, entre recordar u olvidar, se haya optado por recordar. No me arrepiento de que me hayan abierto los ojos, de que hayan abierto mis entrañas y de que tomaran mi corazón… tampoco me arrepiento de que me hayan desnudado completamente como país y de que como consecuencia, haya llorado sangre.

    Me alivia y me siento orgullosa de que mi país haya optado por la memoria y el recuerdo, porque se escogió LA VERDAD y al hacerlo, implica valentía, madurez y responsabilidad por parte de nosotros como ciudadanos.

    Haber optado por mirarnos fielmente, a pesar de lo doloroso y desgarrante que fue, es un signo de valentía. Si hubieramos cerrado nuestros ojos, no hubieramos tenido memoria de lo que sucedió, seríamos incapaces de reconocer nuestros errores y lo peor de todo, nos hubieramos vuelto suceptibles a repetir las causas y los efectos de la violencia y de la muerte.

    El Informe Final de la CVR también nos trae recomendaciones concretas para subsanar las condiciones que sirvieron de caldo de cultivo para la violencia que vivimos. Con esas propuestas nos están diciendo qué es lo que tenemos que hacer para que la violencia que vivimos NUNCA MÁS SE REPITA, desde nuestros distintos campos de acción en la sociedad: ya sea como miembros del Gobierno, de la Empresa Privada o de la Sociedad Civil.

  21. 25 Alejandra Guajardo
    marzo 10, 2009 en 1:21 am

    Recuerdo haber tenido a los 14 o 15 la sensación de que la vida era un aguejero negro y sin salida… el país se iba directamente al diablo. Recuerdo haber salido a la calle y ver los titulares de los periodicos -coches bombas, torres caídas, cadaveres flotando en los ríos o tirados en alguna plaza de armas- y recuerdo haber llegado al punto de ya no sentir nada al ver esos titulares, eran el pan de todos los días.
    También recuerdo ese 12 de setiembre del 92, cuando vi las escenas de Abimael con su traje a rayas en una jaula, empecé a llorar y dije “no puedo creerlo, atraparon al diablo, estamos libres!”

  22. 26 pia
    marzo 9, 2009 en 10:28 am

    recuerdo despertar de mis sueños con el sonido de los vidrios rotos cayendo en cualquier lugar de casa…ese estado entre despierto y dormido pensando “¡qué pasa!” y luego sacar fuerzas de no sé dónde para actuar, buscar soluciones, ver dónde fue la bomba, quiénes han muerto? explotará otra esta noche, podré dormir tranquila otra vez? podré concentrarme en el colegio mañana?

    la otra cara: mi padre recogiéndome a las 6 – 7 de la mañana de las fiestas, eso era irónico! me divertía! y dormíamos en las salas de las casas como sea…las primeras fiestas de mi vida fueron así, de toque a toque

    finalmente: mis papás otra vez recogiéndome de un quinceañero, set. 1992, la noticia: “piíta, atraparon a abimael” seguro que dormí más tranquila esa noche

  23. marzo 8, 2009 en 7:57 pm

    Yo recuerdo a una niña llorando, ella tenía 9 años, yo 5; mientras se desarrollaba el rito del tránsito del espíritu. Yo estaba sentado de cuclillas al borde de donde tenía que yacer por última vez el cuerpo de otra víctima de la violencia. La niña era mi prima y la víctima mi padre. Yo tenía 5 años y lágrimas en los ojos.

  24. 28 David W.
    marzo 8, 2009 en 4:35 pm

    Recuerdo las cruces de masking tape sobre las ventanas de casas y edificios que buscaban evitar la explosión de vidrios al son del reventón de las bombas. Recuerdo los racionamientos de agua a todas horas del día. Recuerdo el dinero de Monopolio en que se convirtió nuestro Sol de Oro y luego el Inti para llegar al Nuevo Sol en nada más que cinco años de bruta hiperinflación, durante la cual podías hablar de millones de Intis para comprar tan sólo chicles y caramelos. Recuerdo el clima lúgubre que se cernía sobre los ánimos del peruano en esos años en que el Perú parecía ser un país fantasma, tierra de nadie, sin futuro y maldito. Recuerdo la fuga de peruanos al extranjero en busca de mejor porvenir. Recuerdo leer las noticias sobre las masacres de Lurigancho, El Frontón, Cayara y Acomarca, entre otras. Recuerdo, por supuesto, la tristeza de imaginar la horrible y violenta realidad en la que estaban sumidos nuestros compatriotas en provincias bajo el asedio de Sendero, MRTA y luego también del Ejército. Recuerdo la gran estafa del “genial” proyecto del tren eléctrico que aún sigue en pie y en perfecto desuso. Recuerdo los cánticos de “Y va caer, y va caer, Caballo Loco va caer” durante los mítines de Vargas Llosa cuando era el único que nos hacía abrigar esperanzas de sacarnos del infierno en el que vivíamos (aunque posiblemente la vida hubiese continuado igual de dramática). Recuerdo los carteles de un ignoto chino colgados por las calles de Lima prometiendo honradez, entre otras sandeces. Y recuerdo la burla interna que me suscitaba ver los desvaríos presidencialistas de un perfecto desconocido… Quién hubiera imaginado entonces lo que se avecinaba en los siguientes once años. Y sobre todo recuerdo, y sigo recordando, la capacidad ya casi risible que tiene el peruano para olvidar, olvidar y olvidar. O al menos, entonces, si no es olvidadizo, un masoca de primera categoría.

  25. 29 M.Teresa Garcia D
    marzo 8, 2009 en 4:03 pm

    Yo tambien recuerdo, aunque cuando lo hago siento pena por todos aquellos que se quedaron sin un futuro como en algun momento sonaron.
    Recuerdo una familia normal, sin grandes riquezas ni grandes pobrezas,normal repito,pero…con una gran actitud cristiana, formada por la escuela del hogar,esa escuela que solo padres formados en esa misma linea te pueden dar. Recuerdo a mi hermano partiendo a la sierra, por ordenes de la institucion de la que formaba parte y esta a su vez por ordenes del gobierno; dejando a su joven esposa y a su pequeno bebe. Recuerdo a mi madre orando y a todos nosotros, pensando en ese hermano que anos despues formo parte de un libro que tambien tiene recuerdos. Hay un solo recuerdo que el no recuerda “Ser un asesino” y nosotros queremos que los recuerdos sean justos que quien hizo mal pague,sea militar o terrorista; y si los Alemanes nos quieren pasar un poco de su arrepentimiento pues que se haga. Aunque no podemos dejar de admitir que seria mucho mejor tener una buena universidad, pero asi son las cosas y tenemos que resignarnos a tener menos educacion y muchos recuerdos.

  26. 30 Eduardo
    marzo 8, 2009 en 5:58 am

    Me acuerdo de los apagones. El jefe de practica diciendonos que el examen estaba suspendido, la compañera que te pedia que la acompañes a su casa, la urgencia de buscar velas y cerrar ventanas, puertas, rejas. Me acuerdo de excursiones a comprar pilas para prender la radio y creer que el sonido de las bombas se hacia mas suave bajo la voz siempre calmada de Miguel Humberto Aguirre.

    Me acuerdo de la incertidumbre en un pais que se supone era el campeon de la adaptacion. Muchos años despues, cuando me encontre en un lugar donde las personas ya sabian lo que iba a pasar en sus proximos meses, semanas y dias entendi que lo que yo consideraba normal era quizas una terrible excepcion.


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